Copa FIA GT 2008: “Uno de los días más emotivos de mi carrera deportiva”

Fue un día memorable de noviembre de 2008 cuando en una jornada histórica para San Luis Perez Companc fue la competencia que desarrolló la categoría FIA GT, el Mundial de Gran Turismo que realiza la Federación Internacional  la categoría cerró la temporada 2008 en el imponente trazado puntano. La multitud vibró y festejó el triunfo de la pareja argentina integrada por Luis Perez Companc y Matías Russo, que con una Ferrari F430 se impuso en la clase GT 2, la menor de la disciplina internacional.

 

Luis Perez Companc

 

Luis Perez Companc y Russo vencieron y terminaron en el puesto sexto en la clasificación general, ya que ambas categorías compiten de manera conjunta. Los vencedores de la carrera fueron los belgas Anthony Kumpen y Bert Longin, con un Saleen S7, mientras que el italiano Andrea Bertolini y el alemán Michael Bartels, con una Maserati MC12, se consagraron campeones de la FIA GT.

La mayor atención para los espectadores, por supuesto, fue la actuación de Luis Perez Companc y Russo, quienes festejaron en lo más alto del podio de la GT2. “Este es uno de los días más emotivos de mi carrera deportiva. Recuerdo el 50 puesto en el Rally de Japón, por el WRC, pero este triunfo le gana por algunas milésimas. Sentir el apoyo de la gente es fantástico”, indicó Luis, después de ese día histórico. En tanto, Russo, que en 2007 había abandonado el automovilismo y Perez Companc lo convocó para este proyec-to, indicó: “Nos jugamos a ‘clasificar’ en cada vuelta. Cambiamos los neumá-ticos y fuimos para adelante. Luis se la bancó muy bien, esa fue la clave”, dijo el piloto de Paraná, que el viernes pasado se enteró aquí de la muerte de su abuela materna Haydeé.

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Luis Pérez Companc, ganador de la FIA GT 2008 – parte 2

Es cierto, no hubo bandera, pero si alegría argentina a pleno. Algo que quedó demostrado cuando los dos abrieron sus buzos, se sacaron las remeras que llevaban debajo y las tiraron a la gente que los ovacionó.

“Es increíble ganar en la Argentina, ante nuestra gente. Fue una carrera difícil. La verdad que este triunfo y el quinto puesto que conseguí en la general del Rally de Japón del año pasado son las mejores cosas que me pasaron en el automovilismo. Creo que por milésimas me quedo con ésta”, dijo Luis Pérez Companc, quien no se olvidó de alabar a su joven compañero “Matías es un fenómeno. Está claro que Christie no se equivocó.

Yo no lo conocía”, dijo Pérez Companc. Semejante mimo recibido debía tener una respuesta: “Luis es un tipo de una grandeza increíble. La verdad es que si no me llamaban, seguramente el fin de semana lo hubiese pasado en casa comiendo un asadito”.

El equipo se mantendría en 2009 sin cambios, pero con una apuesta más fuerte. A diferencia del 2008, participarían de las 24 Horas de Spa-Francorchamps, carrera para la que se sumaría un tercer piloto. Además, correrían en las 12 Horas de Sebring y en las 24 Horas de Le Mans. “Cuando me retiré del rally pensé cuál era el sueño que me quedaba por realizar. Y, sin dudas, son las 24 Horas de Le Mans.

Por eso elegimos esta categoría. Para agarrar entrenamiento con este tipo de autos. La verdad es que yo pensé que era más fácil. En rally encontré los límites del auto, acá todavía no. Pero ya me cambié el chip para acostumbrarme”, dijo, feliz, Luis Pérez Companc.

De local, la escuadra del Automóvil Club Argentino terminó cuarta con uno de sus autos, el mejor resultado del año 2008. El público que accedió a la calle de boxes durante el fin de semana se quedó extasiado ante los autos de FIA GT.

Los Aston Martin, los Corvette, los Maserati. Pero había dos que se llevaban casi todas las miradas y las fotos: las Ferrari de la escudería ACA Argentina, que participó en GT1. Para esa fecha, el equipo argentino contó con dos modelos de la 550 Maranello. Una para la dupla José María López-Esteban Tuero y la otra para Martín Basso-Gastón Mazzacane.

El auto número uno de la escuadra el de Pechito y Tuerito, salvó la ropa del fin de semana y de la temporada. Quedaron segundos en la segunda tanda de ensayos y apuntaban a largar bien adelante. Pero un problema eléctrico dejó plantada a la Rossa en plena chicana.

 

Luis Pérez Companc, ganador de la FIA GT 2008 – parte 1

Luis Perez Companc: Los viernes de noviembre de 2008 la FIA GT no gira. Apenas se realizaban tareas administrativas y el marcado de las cubiertas que cada auto utilizaría el sábado. Por eso el bramido de los motores de 12 cilindros y 600 caballos de potencia no se escucharon en los boxes de Potrero de los Funes durante ese día. De hecho, era difícil encontrar a alguno de los pilotos que participaron del Mundial de Gran Turismo.

Pero había uno dando vueltas. Y no precisamente por los boxes. Y mucho menos por la pista. Era Matías Russo, quien trotaba por la calle interna que rodea al trazado. “Siempre corro para entrenarme. Hice 19 kilómetros, como para mantenerme en forma. Me cuido mucho. En Paraná todos los días hago natación de ocho a diez de la mañana. Después, salgo a correr.

A las 13.30 almuerzo y después una siestita, que no cambio por nada. Ni cuando estoy en Europa dejo de dormir un rato a la tarde. Cuando me levanto hago 45 kilómetros en bicicleta y a la noche practico boxeo. Guanteo y todo, pero eso no le gusta mucho al equipo. Y los sábados hago esquí acuático. Invierno y verano. Pero descalzo…”, contó en esa oportunidad el entrerriano de 23 años. “Físicamente estoy para cualquier cosa”, dijo.

Claro, tanto entrenamiento no le deja tiempo para aprender inglés. “Apenas hago una hora por día. Tengo que hacer más”. Fue por eso que durante la conferencia de prensa de ese día de noviembre 2008, luego de conseguir su primera pole position en la categoría, contestó en castellano. “La próxima vez que venga a una conferencia de prensa prometo que la hago en inglés”, contó Matías, muy emocionado y envuelto en un fuerte dolor. Es que media hora antes de subirse al auto para salir a clasificar le avisaron de la muerte de su abuela materna.

Ningún curso acelerado, por más rápido que sea, enseña inglés en 24 horas. Ése fue el tiempo que tardó Russo en volver a la sala de conferencias. Es que el día de la carrera, formando dupla con Luis Pérez Companc en la Ferrari 430 del equipo Pecom, el pibe de Entre Ríos debió explicar cómo hizo para ganar por primera vez en GT2. “Bueno, la próxima vez que venga a una conferencia prometo que la hago en inglés”, repitió. Cosas del destino.

Hacía nueve meses Russo se retiraba del automovilismo. La falta de presupuesto le impedía dar el salto soñado al TC. “Mi viejo ya había vendido casas, estaciones de servicio, de todo para ayudarme. Ya no quería más”. Sin embargo, pocos días después de tomar la decisión más difícil de su vida, recibió el llamado de Martín Christie, director del Pecom. “Antes de escuchar la propuesta dije que sí”. El ofrecimiento era correr junto a  Luis Pérez Companc toda la temporada de FIA GT.

“Es la primera vez que hago una categoría completa”, dijo en ese momento. La carrera de Matías arrancó en Fiat 600, donde corrió desde 1999 hasta 2003. En 2001 también participó de algunas carreras de la F-3 Sudamericana, en 2003 y 2004 en un puñado de competencias de Super Renault. En 2005 en unas pocas de F-3000, en 2006 en cuatro de Top Race y en 2007 en cinco de TC Pista. Jamás corrió en karting. “Estoy viviendo un sueño. Nunca me sentí tan bien. Es la primera vez que soy piloto nada más. Antes tenía que buscar yo el presupuesto…”.

Russo fue el encargado de largar en la 102 y última carrera de la temporada de FIA GT. Dio 22 vueltas antes de entrar a boxes para que Pérez Companc tomara la posta. Luis giró 16 veces antes de ingresar otra vez a boxes para que el entrerriano se encargara de las últimas 12 vueltas (la carrera tuvo dos horas de duración y GT2 giró 50 veces en ese tiempo). En la segunda detención estuvo la clave de la victoria.

El equipo decidió cambiar las cubiertas, a pesar de perder más segundos parados. Pero sobre el final fue fundamental la determinación. Porque Russo marchaba segundo detrás de la Ferrari de su compañero de equipo (el auto del Pecom era el tercer auto del AF Corse italiano) Gianmaria Bruni “Ellos siguieron con el mismo caucho y como tenían 110 kilos de lastre se le desgastaron mucho las gomas”, contó Luis.