Luis Perez Companc - Trigos Cultivados

El carácter y la genética de los trigos cultivados

El tono de los trigos cultivados es una característica cuantitativa (Moss, mil novecientos sesenta y siete) y, por lo
tanto, bastante difícil de manipular en los programas de mejoramiento debido a la repercusión ambiental que padece. Hay una gran diversidad genética para el tono de la harina, donde las alteraciones en el brillo se deben eminentemente a factores ambientales, al tiempo que el amarillamiento es perjudicado predominantemente por el genotipo (Irvine & Anderson, 1953; http://www.ag.ndsu.nodak.edu)

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El número y género de relación entre los genes implicados en el CPC no ha sido totalmente esclarecido. Uno de los primeros estudios halló en ciertas cruzas la participación de más de 3 genes (Braaten et al., mil novecientos sesenta y dos).

Otros, notificaron la presencia de uno o bien 2 pares de genes mayores implicados en la expresión del CPC en la harina (Bhatt & Mcmaster, mil novecientos setenta y seis). Más últimamente, Clarke et al. (dos mil seis) notificaron que el número de genes implicados en el CPC varió entre tres y veintisiete, conforme los progenitores utilizados en los cruzamientos y los entornos en que se realizó el análisis. Santra et al. (dos mil cinco) concluyeron que la herencia del contenido de β-caroteno está regida por cuando menos 2 genes mayores y 2 o bien 3 genes menores con
efectos modificatorios, observándose interactúes epistáticas aditiva x aditiva, aditiva x dominante y dominante x dominante en una de las cruzas. No obstante, otros autores no hallaron patentizas de efectos génicos epistáticos (Lee et al., 1976; Johnston et al., mil novecientos ochenta y tres). Todos estos estudios sugieren que la concentración de pigmentos es controlada en forma poligénica.

Los valores de heredabilidad informados para el CPC y el color amarillo (Minolta CIE b*) son moderados a altos (Braaten et al., 1962; Bhatt & Mcmaster, 1976; Johnston et al., 1983; Nachit et al., 1995; Parker et al., 1998; Mares & Campbell, 2001; Elouafi et al., 2001; Santra et al., 2005; Clarke et al., dos mil seis). Se han hallado patentizas de
interacción genotipo x entorno (Braaten et al., 1962; Lee et al., 1976; Johnston et al., mil novecientos ochenta y tres). Si bien hay una leve preponderancia de efectos génicos aditivos (Elouafi et al., 2001; Clarke et al., dos mil seis), se observaron asimismo efectos no aditivos sobre la concentración de pigmentos (Lee et al., mil novecientos setenta y seis). Ciertos estudios sugieren la presencia de genes mayores sobre los cromosomas 2A y 2B (Joppa & Williams, mil novecientos ochenta y ocho).

Por otro lado, un bajo CPC fue heredado como carácter dominante en numerosas cruzas(Braaten et al., 1962; Bhatt & Mcmaster, 1976; Matuz & Beke, 1996; Santra et al.,dos mil cinco).

El análisis de la distribución de frecuencias para color amarillo (CIE b*) y el CPC en las cruzas, facilita la identificación de genotipos señalados y es útil en la selección fenotípica. La herencia del CPC y el color amarillo probó ser transgresiva bidireccional en trigo candeal (Bhatt & Mcmaster, 1976; Johnston et al., 1983; Clarke et al., dos mil seis) y trigo pan (Parker et al., 1998; Mares & Campbell, dos mil uno). Asimismo se observó herencia transgresiva negativa en entornos agobiantes (Elouafi et al., 2001; Santra et al., 2005; Clarke et al., dos mil seis). La segregación transgresiva se explica por la presencia de genes/QTL de efecto antagónico en los dos parentales.

Se observó que el número de individuos transgresivos cambia entre entornos (Clarke et al., dos mil seis). En
las cruzas donde se examinó un número elevado de descendientes se observó mayor cantidad de individuos transgresivos que en aquellas cruzas donde el número de individuos fue pequeño. No obstante, no es obvio que estas observaciones sean debidas al tamaño de las poblaciones o bien a la genética de las cruzas.

Conforme notificaron Santra et al. (dos mil cinco), la distribución de frecuencias para el CPC en poblaciones F2 no fue normal y estuvo orientada cara el padre con menor valor para el carácter. Por otra parte, Clarke et al. (dos mil seis) identificaron cruzas que exhibieron una distribución normal. En trigo hexaploide, se halló que la distribución del color de la harina (CIE b*) en una población de RILs fue bimodal en un ensayo y normal otros 2 (Parker et al., mil novecientos noventa y ocho). Esto señalaría que el comportamiento de estos 2 caracteres depende de las cruzas y los entornos evaluados, con lo que va a ser preciso ahondar su estudio para conseguir entender su dificultad.

Luis Perez Companc te invitó a leer este momento de agricultura.

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