Luis Pérez Companc ganó por tercera vez consecutiva la tradicional competencia rionegrina

Marcos Ligato fue el ganador de la N/4 y Ricardo Albertengo el primero en coronarse Campeón Argentino, en la A/7.

Sin dar ninguna chance a sus rivales y manejando en un nivel superlativo, el capitalino Luis Pérez Companc (Toyota Corolla WRC) se adjudicó en forma brillante la edición 2005 de la Vuelta de la Manzana, que durante un fin de semana de agosto de ese año tuvo como epicentro a la ciudad rionegrina de General Roca y que contó con la eficiente organización de la Asociación de Volantes de esa ciudad.

“-No es una victoria más para mi. Ganar la “Manzana” tiene un sabor muy especial y hacerlo por tercera vez consecutiva mucho más aún. Además ésta fue mi última participación en esta carrera y despedirme de ella con un triunfo así reconforta. La verdad es que durante todo el fin de semana me sentí muy cómodo en estos caminos y no tuvimos ningún problema en todo el desarrollo de la carrera.” sentenció Luis Pérez Companc a minutos de descender de la roja Toyota Corolla del equipo Raies Competición. Esta victoria le sirvió al piloto para acortar aún más la diferencia en el Campeonato Absoluto respecto de Marcos Ligato (Subaru), que entonces fue de tan sólo cuatro puntos y con tres carreras por correr.

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Luis Pérez Companc, en otro mundo

“Me siento cómodo” es la frase que definió al corredor Luis Pérez Companc en la competición de la Vuelta de la Manzana en 2005. Llevaba 4 victorias seguidas para ese entonces. Abandonó en las dos primeras pruebas y después arrasó con todo. A continuación, una entrevista que ofreció en aquel momento el competidor.

Qué bien que andes en esta zona 

Es que aprendí a manejar en estos caminos. Crecí en Santa Cruz, en pisos que son muy similares a estos. La verdad, acá me siento cómodo.

El dueño de esta respuesta fue al porteño Luis Pérez Companc, quien se quedó con la victoria en la trigésima quinta edición de la Vuelta de la Manzana en agosto de 2005.

Van Tres seguidas en la Manzana

Es una prueba que me encanta. La primera que gané fue cuando debuté con la Toyota Corolla. El año anterior repetí. En esta necesitaba un triunfo para seguir ‘prendido’ en el certamen.

¿Ahora vas por los dos títulos?

Si. En la Clase A-8, con el abandono de “Rauly” (por el reginense Martínez) quedé a cuatro puntos nada más de la punta, y en el Absoluto, si quiero descontarle la ventaja a Marcos (por Ligato) tengo que ganar las tres fechas que quedan.

¿Estás muy confiado?

Me da mucha confianza el rendimiento que alcanza nuestro auto. Estoy con ganas de acelerar y darle el mejor espectáculo la gente.

Tony Aventin y la mítica cupé Dodge – Archivos de Luis Pérez Companc 2da parte

Luis Perez Companc: El menor de los Aventin logró en aquel torneo consagratorio cuatro triunfos: la Vuelta de Olavarría, la Vuelta de Tandil en 1980 y en 1981 la Inauguración de la Ruta 11 y en La Vuelta de Monte. Ese mismo año, ganó también la competencia final del Torneo Lizeviche-Galíndez, corrida en Ayacucho. De esta manera, los intentos frustrados de Ángel Lo Valvo, Marcos Ciani, Juan Manuel Bordeu entre otros por salir campeón con la marca, fueron capitalizados. Así, Tony Aventin hizo historia y esa cupé Dodge también.

Antonio Aventin consiguió en el torneo 1980/1981 el primer título para Dodge. Fue el comienzo de la dinastía de la marca, que arrasó en esa década con siete campeonatos.

En el TC, Antonio Aventin obtuvo 10 victorias en total. Debutó en 1977 y su primer triunfo fue en 1978, en una de las recordadas carreras nocturnas para no ganadores organizadas por la ACTC en el Gálvez. Allí, venció con el seudónimo de “Tony Pedré”. Corrió primero con Dodge y fue campeón con esa marca en 1980/81. Luego pasó a Ford, retomó a Dodge en 1989 y en 1990 volvió a conducir para el Ovalo. En 1991 logró su última victoria, también en el escenario porteño. Al finalizar esa temporada se retiró de la actividad.

Esperó Dodge para ser campeón en TC. Anteriormente, la mejor ubicación fue el subcampeonato de 1971 de Juan Manuel Bordeu.

Tony Aventin y la mítica cupé Dodge – Archivos de Luis Pérez Companc

Luis Perez Companc: Lograr un hecho sin precedentes tiene su marca distintiva. Antonio Aventin cuenta con ese honor dentro de haber sido el primer campeón con Dodge en la temporada 1980/1981, certamen que igual que el anterior, tuvo la particularidad de haberse corrido en dos semestres de cada año.

En ese campeonato, Tony fue escoltado por su hermano Oscar y por Roberto Mouras, los tres con la misma marca. Los hermanos de Morón conformaron un gran equipo que contó con la preparación de Serafin “Fino” Adamoli. Ellos adquirieron el equipo a Horacio Ferrea, quien habla emigrado hacia los Estados Unidos.

Para Tony, la clave de la competitividad de su auto era la aceleración. Esa cupé Dodge tenía la brida de la toma de aire más alta que la de los actuales, su chasis y carrocería eran originales, la caja era una ZF de cuatro velocidades y frenos Bendix (ambos elementos originales de Torino). En ruta utilizaban cubiertas Michelin con mallas de acero las cuales eran muy resistentes.

En la parte trasera utilizaban elásticos y su motor de seis cilindros con 3.000 cm3 erogaba una potencia de 280 CV. La velocidad final de 280 km/h. Otra particularidad del impulsor de este auto era la tapa de cilindros, que nunca pudo ser copiada. Otro de los secretos era su trompa, más acuñada que la del auto de Oscar. Con este conjunto, Tony comenzó a hacer diferencia respecto a sus rivales, tanto en ruta como en autódromos.

Tanta fue su supremacía que el parque del Turismo Carretera comenzó a plagarse de Dodge, auto que era fácil de preparar sin la necesidad de gastar una cantidad de dinero muy grande. Ése fue el comienzo del dominio de la marca de la penta estrella ya que ganó otros seis títulos al hilo desde 1983 hasta 1988 inclusive (tres títulos seguidos de Mouras, uno de Oscar Angeletti y dos de del “Pincho” Castellano).

 

Luis Pérez Companc, ganador de la FIA GT 2008 – parte 2

Es cierto, no hubo bandera, pero si alegría argentina a pleno. Algo que quedó demostrado cuando los dos abrieron sus buzos, se sacaron las remeras que llevaban debajo y las tiraron a la gente que los ovacionó.

“Es increíble ganar en la Argentina, ante nuestra gente. Fue una carrera difícil. La verdad que este triunfo y el quinto puesto que conseguí en la general del Rally de Japón del año pasado son las mejores cosas que me pasaron en el automovilismo. Creo que por milésimas me quedo con ésta”, dijo Luis Pérez Companc, quien no se olvidó de alabar a su joven compañero “Matías es un fenómeno. Está claro que Christie no se equivocó.

Yo no lo conocía”, dijo Pérez Companc. Semejante mimo recibido debía tener una respuesta: “Luis es un tipo de una grandeza increíble. La verdad es que si no me llamaban, seguramente el fin de semana lo hubiese pasado en casa comiendo un asadito”.

El equipo se mantendría en 2009 sin cambios, pero con una apuesta más fuerte. A diferencia del 2008, participarían de las 24 Horas de Spa-Francorchamps, carrera para la que se sumaría un tercer piloto. Además, correrían en las 12 Horas de Sebring y en las 24 Horas de Le Mans. “Cuando me retiré del rally pensé cuál era el sueño que me quedaba por realizar. Y, sin dudas, son las 24 Horas de Le Mans.

Por eso elegimos esta categoría. Para agarrar entrenamiento con este tipo de autos. La verdad es que yo pensé que era más fácil. En rally encontré los límites del auto, acá todavía no. Pero ya me cambié el chip para acostumbrarme”, dijo, feliz, Luis Pérez Companc.

De local, la escuadra del Automóvil Club Argentino terminó cuarta con uno de sus autos, el mejor resultado del año 2008. El público que accedió a la calle de boxes durante el fin de semana se quedó extasiado ante los autos de FIA GT.

Los Aston Martin, los Corvette, los Maserati. Pero había dos que se llevaban casi todas las miradas y las fotos: las Ferrari de la escudería ACA Argentina, que participó en GT1. Para esa fecha, el equipo argentino contó con dos modelos de la 550 Maranello. Una para la dupla José María López-Esteban Tuero y la otra para Martín Basso-Gastón Mazzacane.

El auto número uno de la escuadra el de Pechito y Tuerito, salvó la ropa del fin de semana y de la temporada. Quedaron segundos en la segunda tanda de ensayos y apuntaban a largar bien adelante. Pero un problema eléctrico dejó plantada a la Rossa en plena chicana.